18/3/24

Save Yourself


 ¿Dónde estabas tú cuando encontré la muerte?


No es tu culpa que por poco muera,

tu culpa es que siga viviendo

muriendo por ti.


¿Por qué besaste mi cuello

dejando una ruta de escape?


No es tu culpa el haberme dado el paisaje,

tu culpa es que los besos

pesan más que mis maletas...


¿Ahora tus amantes

te han salvado de mi...?


20/12/23

Primera Carta

    



   Bajo el agua. Es así como siento este dolor final, una agonía que te dedico en cada quejido que nace de las distintas partes de  mi cuerpo, decirte que hay lugares donde no ha llegado la enfermedad, pero tú sí...

    La risa falsa, el caminar lento y los suspiros camuflados de deseos de descansar, han sido la careta de nuestro año lejos, de nuestros años lejanos, porque no te he visto desde aquel día donde tus dos otoños se perdieron entre la bulla de una ciudad vacía. No nos hemos visto, pero sabes que muero poco a poco, ya no por ti, ni tu por mi, no por nosotros, si es que alguna vez moriste por mi.

    Hablando de muertes, sabes muy bien que me mataron hace un tiempo pero aún vivo de mala manera, aún salgo por las noches para sentir que nada ha cambiado, que las diez mil noches de encierro, dejó intactos los paisajes donde soñaba con los ojos abiertos, donde mi cuerpo se desvanecía en las manos de extraños, donde mi mirada buscaba la atención que muchos años me negaron. Mi mirada tiene ahora el peso pretérito de lo que pensaba en futuro.

    La muerte me ha dado faltas, me ha quitado momentos, oportunidades y almas, no quiero enamorarme y ser una ausencia en la vida de otro, no quiero enamorarme y que enluten mi amor.

    No hay rasgo más fatal del ser humano que creer en el amor al mismo tiempo que en la muerte.

© Diego A. Tejada Gamboa
Maira Gall